Ya era hora que una organización seria com Human Rigths cuestionara a Estados Unidos. Paradójicamente Estados Unidos se da el gusto de hacer su propio informe anual de la evolución o respeto a lo derechos humanos en el mundo pero, no lo hace sobre sí mismo, sino sólo del resto del mundo. Es hora de también igualar las condiciones de fiscalización en un tema tan sensible como el de Derechos Humanos, más en un mundo cada vez más globalizado.
ANTONIETA CÁDIZ
Según la organización, esta conducta ha hecho que Washington pierda su credibilidad en el mundo.
ANTONIETA CÁDIZ
Corresponsal
WASHINGTON
"No nos estamos quejando de que Estados Unidos no promueva los derechos humanos. En lo que nos estamos enfocando ahora es en que Washington mismo es un actor que está cometiendo serios abusos a los derechos humanos. Está torturando personas, los está tratando inhumanamente. Nunca antes me había parado aquí a decir que este tema es parte de una política deliberada de Estados Unidos".
Así de categórico fue Kenneth Roth, director de Human Rights Watch, cuando ayer respondió las consultas de "El Mercurio" tras la presentación del informe 2006 de la organización que él preside, una de las más destacadas mundialmente en la defensa de los derechos humanos. Y que desde hace 16 años presenta su reporte anual, en que resume los temas más relevantes en esta área en 70 países.
La crítica a la política de Estados Unidos fue el punto más duro del informe de este año, donde se asegura que durante 2005 "se ha hecho indisputable que el maltrato a detenidos por parte de Estados Unidos no refleja una falla de disciplina, sino que una opción política deliberada".
Para avalar estas afirmaciones del reporte, se puso como ejemplo cuando el Presidente George W. Bush amenazó con vetar un proyecto de ley que prescribía los tratos crueles. También se mencionó el caso en que el Vicepresidente Dick Cheney intentó excluir a la CIA de la misma ley.
Discrepancias
Sin embargo, esta posición tajante de Human Rights Watch no es compartida por otros organismos, como el prestigioso Centro Carter.
Karin Ryan, consejera en Derechos Humanos de esta institución, asegura que es difícil hacer comparaciones entre todos los países y establecer que uno de ellos es el violador principal.
"No creo que haya una política deliberada por parte del gobierno. Ésta es una declaración muy fuerte. Siento, eso sí, que Estados Unidos debe ser más honesto en relación al nivel de jerarquía que han tenido ciertas decisiones", dice.
Sin embargo, Karin Ryan coincide en que existe una apreciación errónea en cuanto a que es posible eximirse de ciertas decisiones que afecten los DD.HH. por encontrarse en un "estado de guerra".
"Mientras más sabemos sobre este tema, más se puede ver que el gobierno no está siendo cuidadoso en su comportamiento en relación a los derechos humanos", agrega Ryan.
Una opinión más radical es la de Brett D. Schaefer, analista en Asuntos de Regulación Internacional, en la Fundación Heritage, quien sostiene que las declaraciones de Human Rights Watch son ridículas. "No corresponde a la realidad de EE.UU., cuyo Departamento de Estado presenta un reporte anual de derechos humanos que condena los abusos cometidos en el mundo y que se ha adherido a todos los tratados internacionales en esta área", comentó Schaefer.
Sin embargo, el investigador también reconoce que Washington no es perfecto.
Detrás de las prisiones
La inadecuada explicación de Washington de los hechos ocurridos en la prisión iraquí de Abu Ghraib, el abuso paralelo en cárceles de Afganistán y Guantánamo, así como la aceptación de ciertas técnicas de interrogatorio como el "water-boarding" -en que el afectado siente que se va a ahogar-, son algunos de los elementos que Human Rights Watch usa para ilustrar la posición actual que ocupa Estados Unidos.
"Cualquier discusión de abusos a detenidos en 2005 debe comenzar con EE.UU., no sólo porque es el peor violador, sino porque es el más influyente", se lee en el controvertido informe de Human Rights Watch.
En este sentido, el reporte del organismo también destaca la participación de países como Gran Bretaña y Canadá, los que, como resultado de algunas decisiones relativas a tortura de detenidos, fueron calificados como cómplices de Washington.
"Inglaterra trató de enviar a los sospechosos a gobiernos que probablemente torturan, basándose en promesas sin valor sobre un buen trato. Y Canadá trató de diluir un nuevo tratado que declara ilegal la práctica de las desapariciones forzadas", dice Kenneth Roth.
Europa y Asia tampoco se quedaron atrás en las críticas. El informe consignó que la carencia de liderazgo de los gobiernos de Occidente a veces les cedió el campo a Rusia y China, países que según Human Rights Watch construyeron alianzas económicas, sociales y políticas sin respetar los derechos humanos.
Es así como esta organización enfatiza que es necesario que Estados Unidos acepte sus errores, como también que tanto sus ciudadanos como sus aliados alrededor del mundo ejerzan presión para que la situación actual se modifique de manera drástica. Y a la brevedad.
UNA MIRADA AL MUNDO
ASIA CENTRAL
Se destacó el caso de Uzbekistán, cuando en mayo se masacró a cientos de manifestantes en Andizhan. El reporte agrega que hasta hoy el gobierno no ha llevado a cabo ninguna medida para investigar a los responsables de este hecho y ha negado su responsabilidad.
COLOMBIA
Se critica que la mayoría de las investigaciones que tienen relación con derechos humanos, nunca son resueltas. Además, agrega que unidades de las FF.AA. de Colombia continúan tolerando, apoyando y cometiendo abusos en colaboración con paramilitares.
CHINA
Human Rights Watch condena el hecho de que China permanezca sometida bajo un régimen de partido único que no hace elecciones nacionales, que no tenga independencia judicial, que lidere en el mundo en número de ejecuciones y que siga reprimiendo a minorías como tibetanos, uighures y musulmanes.
BUENA NOTA PARA CHILE
Human Rigths Watch ve un futuro positivo para los derechos humanos en Chile. Considera que la elección de Michelle Bachelet como Presidenta, una persona que sufrió en carne propia la detención política y la tortura, llevará a tener mayor sensibilidad y preocupación de velar por que se respeten.
El informe destaca acciones positivas realizados durante el gobierno de Ricardo Lagos, como las reformas constitucionales, la introducción de un nuevo Código de Procesamiento Penal, y los avances en torno a las sanciones a responsables por violaciones de DD.HH. durante el régimen militar.
Sin embargo, para José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para América Latina, en Chile todavía hay cosas que deben ser reformadas. "Hay aspectos del Código de Justicia Militar que deben ser modificados radicalmente. Es necesario impedir que se siga procesando a civiles frente a instancias militares y reformar ese fuero, que no se ajusta a estándares internacionales", asegura.
Otro de los factores negativos fue la inconsistencia de la Corte Suprema frente a las decisiones que se han tomado sobre Pinochet.
"En marzo de 2005 mantuvo su inmunidad contra los cargos relacionados con el asesinato en Buenos Aires del general Prats y su esposa. En septiembre y octubre, en contraste, levantó su inmunidad en la llamada Operación Colombo y en los casos relacionados con el banco Riggs", dice el reporte.
En el documento también se menciona el informe de la Comisión Nacional de Detenidos Políticos y Tortura, de noviembre de 2004, en el que se incluyó un capítulo de la situación de 86 víctimas que fueron detenidas junto a sus padres cuando eran menores de 12 años y otras que nacieron en prisión.
El organismo destaca en su reporte como positiva la elaboración del informe, pero critica la decisión del Gobierno de mantener estos testimonios en secreto por 50 años.
